22/06/2009
19/02/2009
El pecado de Rosa la mariposa

-¿Ustedes viviendo juntos? ¿Sin casarse? – gritó incrédula la madre mariposa.
22/01/2009
Darío

13/11/2008
El país entero que me tuvo miedo

Lo tenía todo preparado. Sería la gran aventura de una vida.
Me había puesto las vacunas, algunas de ellas muy dolorosas por cierto.
Me había preparado por semanas en los saludos, gestos y vocabulario que podían considerarse deshonrosos.
Había delirado ya con el inhóspito sol de la África Negra. Imaginaba las praderas y en ellas las manadas de elefantes y leones. Aquellos luchando por sus hojas verdes y estos batallando por disfrutar del placer de la procreación.
Respiraría su aire seco y de rodillas contra la maleza escucharía atento las historias del gran dios-mono blanco. Me adentraría en la selva de N’Ko y viviría un romance con la deidad de sus bosques.
Pero algo falló en mi plan. No contaba con la humanidad.
El día antes de mi salida recibí la llamada: No eres bienvenido en el país. El Gobierno ha decido que no puedes entrar.
No lo podía creer. Yo. El simple yo infundía temor al Gran Dictador.
El funcionario internacional de contextura delgada, sonrisa amplia y cabello morocho podía causarle un gran daño a un país entero.
A pesar de toda la gestión diplomática, las cartas, las reuniones, llamadas, amenazas y súplicas no hubo fuerza humana que lograra destrozar la muralla de ideas y prejuicios que cubría a ese espléndido paraíso.
Porque a fin de cuentas, y aunque se matice de una u otra forma, todo se resume en un simple y mortal MIEDO.
¿Sería que el gran dios-mono blanco me quería lejos de allí? ¿Sería que El Gran Dictador me tenía una fiesta sorpresa para la bienvenida? ¿Acaso se alzarían los cañones, se dispararían los rifles al cielo para recibirme entre aplausos?
Gran dios-mono blanco te debo una.
10/04/2008
La princesa de ojos de cielo, mejillas de luna roja y boca de cristal

Tenía miles de virtudes, cientos de esperanzas, decenas de reinos a sus pies y tan sólo unos pocos menoscabos, pero ella se sentía totalmente infeliz.
Soñaba con volar por la pradera, correr por los campos floridos de cara al viento y a la lluvia. Sin embargo nunca salía de su santuario de marfil. Quería vivir intensamente, pero no sabía como.
Aunque su sonrisa siempre brillaba, las lágrimas le ahogaban el alma, le agobiaban el espíritu y robaban cruelmente su paz. Había olvidado ser feliz, es más, no se sabe siquiera si alguna vez había aprendido a serlo.
Sus miradas infundían devoción e idolatría. Sus palabras eran mandamientos para el pueblo, pero sus deseos, sus verdaderos y más puros deseos, aquellos que se escondían en lo profundo de su corazón y huesos, eran cual rocas pesadas e inamovibles que jamás podría tirar por la ventana.
A veces quería morirse, otras veces quería vivir, y en otras ocasiones nadie sabía lo que de verdad quería. Era experta en ocultar con su sonrisa imponente, todos los mares de lágrimas, gritos de tristeza que desolaban su existencia.
Una tarde de invierno la princesa quiso cambiar, quiso darse cuenta de lo hermosa que era. Decidió dar el paso, aceptarse, quererse y aprender a ser feliz. Quiso buscar la llave, abrir la puerta y empezar a correr hacia los campos floridos en medio de la lluvia torrencial.
Pero era ya muy tarde, desde hacía un año había dejado de respirar… de vivir. Ella aún no lo sabía y su cuerpo descansaba en su torre de marfil.
06/03/2008
MUERTA EN VIDA....
Juliana estaba totalmente sola en la casa. Bueno, casi sola..., mejor dicho, no había otro ser viviente en la vieja estructura de más de 50 años.26/02/2008
Ella duerme

Hoy la vi tan bella mientras soñaba
que quise despertarla de inmediato,
percibí tan dulces sus labios secos
que tuve que apartarlos de los míos,
quise acariciar esa piel oscura y acallada
pero las brasas de su piel lo impidieron.
Le hablé...y no me escuchó,
¡bendito Dios!
casi estropeo ese momento tan perfecto.
Y finalmente la miré con sosiego
y entendí de una vez por todas
que lo más bello, hermoso, puro y sublime de su alma
descansa en lo profundo de su sueño,
y de mi cama.

